Esperando una llamada…

Como invento, el télefono es extraordinario, pero ¿para qué podrá servir? (Ruben Dario)

Recuerdo aquella noche que iba con una compañera del colegio por la Plaza Mayor, eran las 8 de la tarde y aquello estaba lleno de gente. De repente, un chico de piel morena, pelo negro engominago con caracolillos y aspecto de torero, paso  vestido de tuno por delante mío. “Buff que tío más guapo!!” le dije a Carmen, pero sin darle más importancia porque imagine que nunca más le vería en mi vida.

Iba a dormir a casa de mi abuelita así que me fuí a una cabina para llamarla, (desde mi One Touch Easy amarillo de prepago salía muy caro) y decirla que llegaría un poco más tarde. Cuando termine la llamada… yo, experta como siempre en caerme delante de la gente tropecé con un adoquín y al suelo!. Alguien me tendió una mano, era él, “el tuno” y me dijo: “¿Rocío?”, estaba roja de la verguenza pero me quedaba un poco de orgullo para contestarle:”gracias por ayudarme pero no soy Rocío”, el siguió: “que si hombre, mi prima de Sevilla”. Me faltaba todavía caerme del chopo, pero enseguida me di cuenta que estaba intentando ligar conmigo.

Quedamos en vernos el domingo, en el Concurso Nacional de Tunas en la Facultad de Medicina.

Llego el día, salió al escenario y cantó Granada, y le perdí. Mis padres  iban a buscarme  y tenía que irme y ni siquiera había podido hablar con él… y justo cuando bajaba la escaleras, allí estaba.

Le dije que me iba, “¿en serio?, te iba a invitar a cenar”, “imposible mis padres me cuelgan si me quedo, están fuera esperándome.”

Me dijo que tenía que volver a Madrid a recoger su título de medicina (sí tuno, médico, y hacía sus pinitos de torero), me pidió un boli o una barra de labios para que se apuntara mi número, nada de nada, preguntó a varias chicas que se le quedaban mirando embobadas y nadie tenía nada. “No te preocupes me dijo, dímelo y me lo aprendo”, seguro, pensé yo, le dí dos besos y y me fuí.

Al principio, soñaba con su llamada, suena, te he dicho que suenes teléfono capullo!! y de repente una llamada, pero de mi madre… hasta que un día a las dos semanas ring ring:

Hola ¿quién es?

Pepe, ¿no te acuerdas de mí?

Si me acordaba pero me hice la interesante e intente controlar mis nervios ¿Qué Pepe? Ah ya! el tuno

Quedamos pero ya os he dicho que un beso hay que ganárselo, paseamos por el Paseo del Prado riéndonos y charlando, hasta que nos despedimos con un abrazo.

Una relación a distancia era imposible y al final Ruben Dario tiene razón:

¿Para qué sirve el teléfono sino puede transmitir sentimientos?

¿Qué sentido tiene estar pegado a un aparatito para que suene una melodía?

La vida es  más que una llamada.Debemos ser más inteligentes, si realmente le interesamos a esa persona en algún momento nos llamará.

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3 comentarios en “Esperando una llamada…

  1. Vivimos pegados a un aparatejo que hasta es nuestra herramienta de trabajo, amiga, ordenador…. Pero a la hora de la hora lo que mas nos gusta es el contacto y sentir que podemos mantener una relaciOn verdadera como cuando eramos pekes y llamabamos a casa de una amiga y esperabamos hasta ir a su casa para contarle acerca del niño que nos gustaba…. Espero que eso jamas se pierda…

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