El Adiós

Nunca digo adiós a nadie. Nunca dejo que las personas más cercanas a mí se vayan. Me las llevo conmigo a donde vaya.

Me levanté pronto, pero no me importó, por fin iba a verte…

En aquella estación los sentimientos agridulces se entremezclaban, para algunos era un hasta ahora y para otros un hasta siempre. Al final el tren arrancaba y pensé en tantas vidas atadas y desatadas, cuántas lágrimas de alegría y de las otras, cuánta incertidumbre: ¿De veras se irá? ¿Vendrá?.

Pensé en ese tren, en la vida, en las llegadas y despedidas, y en que no es el adiós lo que más duele si no los recuerdos que se lleva tras él.

Sin darme cuenta llegué a mi destino y allí estabas esperándome con una margarita blanca y con aquella sonrisa.

Cada hasta luego se me hace más difícil y como nunca se me han dado bien las despedidas, prefiero no decir adiós, porque  cuando se quiere, ninguna estación, ni ninguna situación es suficiente para separar a los que se aman, porque aún en la distancia el recuerdo nos mantiene unidos.

CURIOSIDADES: “PROHIBEN LOS BESOS DE DESPEDIDA EN LAS ESTACIONES DE TREN”

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