EL PERDÓN

Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar.

¿Cuánto vale la paz interior? Una pregunta que se hizo Victor Hugo en “Los miserables”.

El otro día vi una peli, “Cartas al Padre Jacob”: El precio de la culpa y del perdón”, candidata a los Oscar por Finlandia.

Su director, Klaus Härö, nos presenta a Leila cuando sale de la cárcel, indultada tras doce años de condena por asesinato. Sin un techo que la acoja, accede a prestar un servicio social al padre Jacob, pastor anciano y ciego que tiene un claro sentido de su misión en la vida. Leila es una mujer maltratada a la que le pesan demasiado la soledad, la muerte y la culpa, hasta que se libera de esta culpa con la ayuda y el ejemplo generoso del padre Jacob.

El perdón no es un simple mecanismo para liberar de culpa a quien nos ofendió, el perdón es un mecanismo para ser libres de la amargura que dejó esa acción en mí.

Decidir perdonar a alguien, que no se arrepiente o que no nos pide perdón nos hace ser libres. Pedir una disculpa, no significa no tener razón sino que valoramos más la relación que el propio ego.

He escuchado muchas veces la frase: “yo perdono, pero no olvido”, y pensamos seriamente que si no olvidamos, es debido principalmente a que realmente no hemos olvidado, pero esto también es un error, el perdón no implica nunca que olvidemos todo, el perdón no produce amnesia, no es indispensable que olvidemos para perdonar, puedo perdonar y estar consciente del daño que se me hizo, pero he decidido que ya no me va a afectar nunca más en mi vida.

Hay un punto muy importante es que podemos decidir perdonar, tomamos la decisión de ya no traer al presente las cosas pasadas, incluso nos mantenemos firmes en la decisión de no criticar, ni agredir a la persona que nos ofendió. Sin embargo, no podemos decidir dejar de sentir.

También nosotros habremos hecho daño a mucha gente, con intención ó sin ella,  hay que pedirles perdón. 

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Un comentario en “EL PERDÓN

  1. He visto esta bella película también. Y muestra muy bien esa lentitud con la que muchas veces se toman las decisiones que de verdad vinculan tu propia vida. Es un sosegado darse cuenta de que hay otro modo de vivir, que no comprendes, pero sí ves que se es más feliz. Gracias por este blog

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