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Hakuna Matata

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“Vive y deja vivir”

“Vive y sé feliz”

«Hakuna Matata» es una expresión del idioma suajili que se traduce como «No hay problema». Fue el rey león lo que hizo famosa esta frase y desde mi punto de vista lleva una doble enseñanza:

“Vive y deja vivir” desde pequeña me han enseñado que mi libertad termina donde empieza la del resto. Pero sobre todo que el respeto se gana dándolo. Hay personas de las que denominamos tóxicas que se convierten en kamikazes sociales pero ¿porque lo hacen?.

Siempre recordaré aquel día en el que en la ruta del colegio las mayores eran las reinas del lugar, aquel día Belén se sentó detrás de Olivia y le dijo: “mira niñata la que mando soy yo así que prohibido hablar hasta que te lo permita”. En vano mi amiga quiso decirle algo…. inmediatamente Belén le dió un sopapo.

Y yo que siempre he sido según mi madre “defensora de pleitos pobres” me metí por medio y sólo le hice una pregunta: ¿Tus padres no te han educado?, pensé que la bofetada me caería a mí…

La niña se puso a llorar, resultó que sus padres se pasaban el día viajando y de Belén se encargaba una señorita interna.

Yo no lo sabía…  Me dí cuenta que en cada uno y en sus actos se refleja su propia mochila de vivencias y aunque eso no justifica el hacer daño al resto, en muchas ocasiones los kamikazes son muy desgraciados. Así que decidí a partir de entonces que menos en caso flagrante “el mejor desprecio es no hacer aprecio” .

“Vive y sé feliz” y ¿te preguntarás y que pasa con los problemas? …no desaparecen por pensar que no están pero si la actitud que tenemos frente a ellos (no de todos).

Frecuentemente cuando tenemos un problema tendemos a pensar que no tienen solución, o que no podemos encontrársela, estamos tan metidos en la dificultad que no nos planteamos o no vemos opciones o alternativas diferentes.

La actitud no es otra cosa que la forma como reaccionamos ante una situación o un problema, y si bien es cierto que hay realidades que no podemos cambiar, que no está en nuestras manos hacerlo y que debemos asumirlas como tales, la forma como reaccionamos a ello hará la diferencia.

Descubre el principio 90/10 de Covey. Cambiará tu vida (al menos la forma en como reaccionas en ciertas situaciones). El 10% de la vida está relacionado con lo que te pasa, el 90% de la vida está relacionado por lo forma en como reaccionas.

Un ejemplo práctico del principio 90/10:

Estás desayunando con tu familia. Tu hija tira una taza de café y salpica en tu camisa.

No tienes control sobre lo que acaba de pasar. Pero lo siguiente que va a ocurrir estará determinado por tu respuesta:

Gritas y regañas severamente a tu hija porque “te manchó” la camisa con el café. Ella rompe a llorar. Después de regañarla, te das la vuelta hacia tu mujer y la criticas por colocar la taza demasiado cerca de ti. Y de ahí en adelante “se desata” una batalla verbal.

Das gritos mientras vas a cambiarte la camisa. Cuando regresas encuentras a tu hija  demasiado ocupada, llorando, terminándose el desayuno para ir a la escuela. Pierde el autobús del colegio. Te toca llevar a tu hija porque tu esposa debe irse inmediatamente para su trabajo.

Debido a que ya llegas tarde, conduces a demasiada velocidad y casi te chocas 3 veces por el camino, lo que te acelera la tensión. Después de 15 minutos de retraso y con el nivel de amargura elevado llegas al colegio . Tu hija sale corriendo del coche sin decirte adiós.

Después llegas a tu trabajo 30 minutos tarde, y te das cuenta que se te olvidó la cartera… Tu día empezó fatal. Y parece que se pondrá cada vez peor. Ansías llegar a tu casa.

Cuando llegas a tu casa, encuentras un pequeño distanciamiento en tu relación con tu esposa y tu hija. ¿Por qué?… ¿Por qué tuviste un mal día?…

Todo comenzó con tu reacción en la mañana. No tenías control sobre lo que pasó con el café. La forma en cómo reaccionaste esos 5 segundos fue lo que causó tu mal día.

Mira lo que pudo suceder:

El café te salta a la camisa. Tú hija está a punto de llorar. Tú le dices: “está bien, cariño, sólo necesitas tener más cuidado la próxima vez”.

Después de ponerte una camisa nueva y tu maletín, regresas y miras a través de la ventana a tu hija tomando el autobús. Ella gira la cabeza y te dice adiós con la mano.

¿Notas la diferencia?… Dos escenarios diferentes. Ambos empezaron igual. Ambos terminaron diferente. ¿Por qué?… Realmente no tienes control sobre el 10% de lo que sucede. El otro 90% lo determinó tu reacción.

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